lunes, 26 de enero de 2009

Alminar de S.Juan


Alminar de una primitiva mezquita islámica sito en la plaza de San Juan. Fue construido a finales del Siglo IX o al inicio del Siglo X

De estilo califal, presenta una planta cuadrada de 3,70 m. de lado, un solo cuerpo de sillares dispuestos a soga y tizón con arcos gemelos de herradura sobre columnillas de mármol con fustes visigodos. Remataba este primer cuerpo una hilera de arquillo califales ciegos, los cuales no son apreciables salvo por las tres columnillas que aún son visibles. La torre tuvo un segundo cuerpo que fue desmontado y sustituido por la cubierta a cuatro vertientes que tiene actualmente.

Tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas castellanas en 1236, fue cedida a los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, también conocida como San Juan de los Caballeros, nombre que da a la Iglesia de San Juan de los Caballeros.

A pesar del deterioro que presenta, es, tras la mezquita, el mejor exponente de arte califal conservado en la ciudad. Es, además, el único alminar intacto de Qurtuba; el resto, como el de Santa Clara o San Lorenzo o la de la propia mezquita alhama fueron tan modificados a lo largo del tiempo que resulta difícil adscribirlos al arte emiral o califal.


Torre de la Malmuerta

Es una torre albarrana [1] que comenzó a edificarse en el año 1404, fue edificada sobre otra anterior musulmana, cuya misión consistía en defender las puertas del Rincón y del Colodro. Su construcción fue costeada con el producto de multas a tahúres y garitos.

De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre. Dicha leyenda que se detalla en el libro "Paseos por Córdoba" establece que si un jinete pasando bajo el arco al galope fuera capaz de leer toda la inscripción, en ese preciso instante la torre se derrumbaría y de sus entrañas saldría un fabuloso tesoro que sería propiedad del afortunado lector. La inscripción, ya ilegible, la recogía Teodomiro Ramírez de Arellano en Paseos por Córdoba y dice así:

"En el nombre de Dios: porque los buenos fechos de los Reyes no se olviden, esta torre mandó facer el muy poderoso Rey Don Henrique, é comenzóse á sentar en el año de nuestro Señor Jeso Christo de M.CCCCVI años, é sendo Obispo Don Fernando Deza, é oficiales por el Rey Diego Fernandez, Mariscal, Alguacil Mayor, el Doctor Luis Sanchez, Corregidor, é regidores Fernando Diaz de Cabrera é Ruy Gutierrez....... é Ruy Alfonso........ de Albolafia, é Fernan Gomez, é ac

La torre es maciza hasta la altura del arco pero a partir de él es hueca, albergando unas estancias desde las que parte una escalera de acceso a la plataforma.

Perdida su función defensiva se utilizó como prisión para nobles. Después, ya en el siglo XVIII, el sabio cordobés D. Gonzalo Antonio Serrano realizaba sus observaciones astronómicas desde ella.

En el año 1951, el alcalde Alfonso Cruz Conde promovió la creación de un pequeño museo dedicado a los cordobeses que habían participado en el Descubrimiento de América. Este museo fue inaugurado el 12 de octubre de ese año.

Durante algún tiempo a finales del siglo XX fue sede de la Federación Cordobesa de Ajedrez.

abose en el año de M.CCCCVIII años".

Puente romano


El Puente romano de Córdoba es un puente situado sobre el río Guadalquivir a su paso por Córdoba, que une la zona del Campo de la Verdad con el Barrio de la Catedral. También conocido como "el Puente Viejo" ha sido prácticamente el único puente que tenido la ciudad en 20 siglos, hasta la construcción del Puente de San Rafael a mitad del siglo XX. El 9 de enero de 2008 se inauguró la mayor remodelación que el Puente Romano ha tenido en su historia.

Construido a principios del siglo I d. C., durante la época de dominación romana en Córdoba, sobre el río Guadalquivir (probablemente sustituyendo a uno más primitivo de madera), tiene una longitud de unos 331 metros y está compuesto por 16 arcos, aunque originalmente tuvo 17. Fue un importante medio de entrada a la ciudad desde la zona sur de la península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación. Probablemente la Via Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por el.

Desde la época de la dominación musulmana encontramos en un extremo la torre defensiva de la Calahorra y en el otro la Puerta del Puente. Ésta es también llamada erróneamente Arco del Triunfo, aunque nunca fue un Arco del Triunfo como tal, sino que era la puerta de la antigua muralla. La actual puerta fue realizada por el arquitecto Hernán Ruíz en 1572. En el centro del puente podemos econtrar un triunfo de San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.

En siglos recientes, el Puente Romano se convirtió en el acceso de entrada a la ciudad para los viajeros que acudían desde el sur de la ciudad. No en vano, se situaba al final del puente en la Puerta del Puente, el fielato sur de la ciudad (Oficina a la entrada de las poblaciones en la cual se pagaban los derechos de consumo). Además, el Puente Romano fue parte integrante de la Nacional IV, siendo atravesado por aquellos viajeros que bajaban desde el centro de España hacia la zona sur. El 1 de mayo de 2004 fue convertido en un puente peatonal, vedándose al tráfico vehicular.

A lo largo de su historia ha sufrido numerosas reconstrucciones, principalmente una en la época califal, una después de la Reconquista y otra a principios del siglo XX. Estos arreglos fueron más de carácter estético que estructurales. De hecho, sólo el arco número 14 y número 15 (comenzando a contar desde la Puerta del Puente) son originales.

El entorno del Puente Romano mantiene una singularidad destacable ya que se encuentra enclavado en una pequeña reserva natural llamada los Sotos de la Albolafia, donde anidan muchas especies de aves, algunas de ellas en peligro de extinción junto a un conjunto de molinos entre los que destacan, el también recientemente reformado Molino de San Antonio, así como el conocido Molino de la Albolafia, que es el que aparece en el escudo de la ciudad.

Mausoleos romanos


Situado en la necrópolis romana occidental de Córdoba junto a la calzada que conducía a Hispalis (Sevilla), este enterramiento del siglo I fue descubierto en 1993. Consiste en una edificación cilíndrica construida con un núcleo interior de hormigón revestido en sillares de calcarenita

Castillo de Almodóvar

l Castillo de Almodóvar es una fortaleza de origen íbero y posteriormente castro romano, edificado por los árabes en el año 760. Sometido a sucesivas reconstrucciones, la más importante en el año 1.902 llevada a cabo por el "Conde de Torralva".

Huellas de múltiples culturas, como la musulmana y la cristiana, han ido marcando el exquisito estilo de un marco incomparable. Descubra la belleza de su murallas, de sus Torres Cuadrada, Redonda y del Homenaje, del Patio de Armas y el misterio de sus mazmorras, pasadizos y subterráneos.
Vista general del castillo

Caballerizas Reales

Las Caballerizas Reales de Córdoba son un conjunto de caballerizas construidas en el año 1570 por Real Decreto de Felipe II para alojamiento y criadero de caballos de raza al servicio de la Monarquía española. Desde 1929 están declaradas como Monumento Histórico Nacional así como Patrimonio Nacional.

Las Caballerizas Reales fueron erigidas en los antiguos terrenos del Alcázar de los Reyes Cristianos, construido a su vez sobre las antiguas caballerizas de la etapa califal, que alcanzaron su mayor esplendor durante el reinado de Alhakén I, en el cual se extendían hasta la orilla del Guadalquivir, albergando a más de dos mil caballos.

Reconstruidas tras un incendio acaecido en 1734, fueron propiedad real hasta el reinado de Fernando VII, pasando posteriormente a propiedad estatal. Desde 1866 el ejército de España fue el encargado de continuar la tradición de la cría equina, sirviendo como criadero de caballos hasta 1995 bajo la tutela del Ministerio de Defensa.

Desde el año 2002 pertenecen al Ayuntamiento de Córdoba y están en proceso de remodelación para restablecer la cultura del caballo en la historia de las Caballerizas. Asimismo, desde el año 2003 acoge la Feria Morfológica del Caballo (CABALCOR) donde se citan a nivel nacional diferentes ganaderías, se realizan competiciones ecuestres y otras actividades empresariales relacionadas con el sector.

El complejo posee planta rectangular, con amplias salas abovedadas que servían de cuadras. En ellas se crió el caballo andaluz, también llamado caballo español, de ascendencia árabe, muy apreciado para montar. Del conjunto de las Caballerizas Reales se puede destacar la cuadra principal, cuya cubierta de bóveda de arista es soportada por columnas de piedra de arenisca que a su vez delimitan las cuadras o boxes.

Actualmente es sede de diferentes organismos como:

  • Consorcio de Turismo
  • Córdoba Convention Bureau
  • Cordoba Film Office

Cristo de los Faroles

Este monumento fue inspirado por Fray Diego José de Cádiz, perteneciente a la orden de los franciscanos capuchinos. En sus orígenes se llamó Cristo de los Desagravios y Misericordia.

Escultura del cristo de los Faroles
Está situado en una de las plazas más bellas de Córdoba. Es una cruz de piedra con un cristo crucificado, el monumento está cerrado por una pequeña valla con faroles, de ahí que el sentir popular le haya cambiado el nombre y ahora se le llame el Cristo de los Faroles. Fue obra de Juan Navarro León, en el año 1794.
a ciudad de Córdoba puede valorarse desde distintos puntos de vista: por su trazado urbano, por sus edificios, por sus plazas, etc., que conforman la personalidad de la ciudad y son un auténtico símbolo de lo que fue y lo que es.

En el S. XVIII Córdoba registra una notable implantación de órdenes religiosas, siendo la más popular entre ellas la de los franciscanos capuchinos, a la que pertenecía fray Diego José de Cádiz inspirador del popular monumento del Cristo de los Desagravios y Misericordia, hoy Cristo de los Faroles popularmente, que fue obra de Juan Navarro León en 1794.

Situado en una de las plazas más hermosas y místicas de Córdoba, Plaza de los Capuchinos, a la que dió nombre el austero convento franciscano fundado en 1629 sobre unas casas pertenecientes al marqués de Almunia.